sábado, 3 de marzo de 2012

FIESTAS POPULARES EN MI PUEBLECITO

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HISTORIA DE LA FIESTAS POPULARES (FIESTAS DEL ATARDECER)

Santa Rosa de Osos, La Ciudad de los Horizontes sin Límites, conserva en su devenir histórico una variada muestra de factores tradicionales, sociales, artísticos, folklóricos y culturales, que la diferencian del resto de las poblaciones del departamento de Antioquia, enmarcándola en un ambiente que combina, con espléndida armonía, la cotidianidad de las colectividades con las celebraciones de tipo religioso y popular, además de aglutinar en un mismo espacio las convenciones arraigadas de los campesinos y el inquietante proceso de desarrollo integral, estimulado por las inmejorables condiciones regionales y por una conciencia colectiva, presente en cada santarrosano, de advertir el florecimiento de su población, apoyados en un signo preponderante, como es ser considerada esta ciudad la Atenas Cultural del Norte Antioqueño.
En la promulgación de todo este valuarte, y siguiendo los pasos que ha encaminado a esta localidad a ofrecer en sus diferentes épocas los más variados certámenes, en busca del rescate de los valores culturales y cívicos, además de promover la riqueza natural y la heredad urbanística, fueron creadas las Fiestas del Atardecer, durante el Gobierno Municipal de la doctora María del Carmen Roldán Arango, quien advirtiendo la necesidad de recrear un evento que aglutinara a propios y foráneos en torno a la alegría comunitaria, al ideal del reencuentro con la tierra natal, a un acercamiento con el caudal legendario de la ciudad, al igual que difundir las semillas del sano esparcimiento, la convivencia pacífica y el amor por lo propio, organizó para el año de 1995 la primera versión de estas Fiestas.
Bajo el lema Cuando el Sol se Oculta, se Revive la Tradición de un Pueblo, la comunidad local comenzó a compartir la realización de este gran certamen, participando de la muy variada programación, que incluía desde un impresionante desfile de establecimientos de formación integral, proyectando los valores infantiles y juveniles en el ideal de resaltar los talentos, esperanzas y logros de la educación regional, pasando por los bellísimos, tradicionales y de ingeniosas características desfiles de silleteros, carros disfrazados y carrozas. Cada espectáculo, añadía un matiz de alborozo, adhesión ciudadana a las metas del festejo y, de un modo relevante, se manifestaban con demasía los intereses por rememorar las tradiciones sociales, la cotidianidad de los ancestros, la hilaridad de la historia y los sólidos principios que dieron origen a la digna actualidad de la Ciudad Reina del Norte.
A ello se unía la realización del Concurso de Almuerzos Comunitarios, con la participación de las comunidades organizadas de barrios, sectores, calles y veredas. Este indescriptible programa, convertía las vías de la población en una fiesta y una caravana de chivas recorría los puntos de atracción, amenizando con papayera y trovadores. Mientras, el Parque Principal se colmaba de campesinos que disfrutaban el gusto de su paladar con un suculento sancocho y el de sus oídos con una feria musical dedicada a sus sentires.
Y no era todo, en las noches se gozaba con las más increíbles orquestas en un tablado público localizado en el Parque central, con única diferencia de que los sábados, se abría la jornada nocturna con un espectáculo de juegos pirotécnicos que descubría en las almas de locales y extraños las más profundas cromatizaciones, emulando los indescifrables tonos de los atardeceres que dieron nombre a esta celebración.
De estos ígneos fuegos, se iban a los reflejos de los lienzos manchados por pintores o carices de imágenes fotográficas, advertidas en los pasillos de la Unidad Cultural Integral Marco Tobón Mejía y que eran juzgados por las miradas visitantes en los concursos abiertos a develar el misterio de los atardeceres santarrosanos.
Las Fiestas del Atardecer, eran un cúmulo infinito de pasos por el Parque, la Real y el Palo. Eran un murmullo infinito de complacencias, sonrisas, reencuentros, música, arte, gozo y minutos entrecortados para dar gracias a Dios por el cielo de esta Ciudad Romance de Antioquia.
Durante las gestiones administrativas de los Doctores Francisco Jair Palacio Lopera, Blanca Cecilia Rojas Álvarez y Luís Bernardo Molina Granda, se continuó con este festejo popular, símbolo cultural y recuerdo imborrable, para los abuelos, de las Verbenas Populares del siglo pasado o de las Fiestas de la Calle acaecidas en las prístinas décadas de esta centuria.
En fin, las Fiestas del Atardecer, fueron y son un portón abierto a la convivencia pacífica, al encuentro comunitario y al interés compartido de dividir cada año en dos, para recobrar en unos cuantos días el calor de los fríos santarrosanos. Siempre en Agosto, la alegría cambia su nombre por el de Santa Rosa de Osos, una ciudad para el descanso y la cultura.


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